La infidelidad en cifras - Chile / 2016

Los chilenos debemos admitir que el adulterio es por lejos nuestro pecado favorito, toda vez que tener dos hogares, sin vergüenza ni arrepentimientos, se ha extendido bastante en nuestra sociedad.

Muchos de quienes llevan doble vida, lo justifican como una solución práctica que permite - sin desmembrar la familia matrimonial -  llenar los vacíos que deja la pareja.

La infidelidad se asoma casi siempre con un “me gustaría, pero no puedo”. Luego nos dejamos tentar con un “bueno, sí puedo, pero no debo”. Hasta que muchos ceden con un “sí, definitivamente quiero”. Y estamos sólo refiriéndonos al pecado de adulterio con sexo incluído, porque si también incluímos el señalado en el evangelio de Mateo “cualquiera que mire a una mujer y la codicia, ya ha cometido adulterio”, simplemente tendríamos que reconocer que somos el pueblo más infiel, o uno de los más infieles del planeta. Así somos los chilenos. Sin embargo, tras estudiar por algunos años el comportamiento del chileno en sus relaciones de pareja, de analizar tendencias y estadísticas, llegué al convencimiento que los chilenos somos monógamos seriales. Tal práctica restringe el contacto y relación sentimental y sexual a una sola persona, pero por un tiempo limitado, que puede ser meses o años, después de lo cual se termina esa relación para empezar otra y si bien se entiende que no habría más de una pareja al mismo tiempo, en la práctica y lo más habitual es que se produzca un período de traslape entre una y otra pareja. Es cuando ocurre la infidelidad, la principal causa basal de los divorcios en Chile. Si a ello le sumamos que la cultura de lo desechable se ha instalado en nuestra sociedad, en que muchas veces la conveniencia y practicismo se impone por sobre las emociones y los sentimientos, tal mezcla de comportamientos y actitudes explicarían por qué somos refractarios a una relación de pareja "hasta que la muerte nos separe". 

Mujeres lideran infidelidades

Las mujeres , contrario a lo que se piensa, son menos cuidadosas que los hombres cuando mantienen un romance fuera del matrimonio. Ellas aparecen como culpables en 6 de cada 10 casos de rupturas matrimoniales por infidelidades. Así lo constatamos al analizar 320 casos de separaciones por infidelidades recibidos en la web de los separados hace un año atrás. El objetivo del estudio apuntó a identificar las pruebas que unos y otras esgrimían para demostrar una relación extramarital de la pareja.  El análisis reveló que las mujeres acusadas de infidelidad matrimonial dejaban más huellas y más evidentes que los maridos de su engaño. La mayoría de los maridos al percibir señales inequívocas de una conducta infiel, sigilosamente empezaban a reunir pruebas, más contundentes y sólidas que las que exhiben las mujeres, que suelen tener más sospechas que pruebas concretas en contra del marido.  Respecto a las conductas que levantan sospechas en los hombres, 8 de cada 10 hombres informaron que advirtieron en ellas mayor nerviosismo y muy poca tolerancia para con su esposo. Muchas se mostraban apáticas y evasivas en el plano sexual, buscando motivos para discutir. Casi todas se arreglaban más para salir, constatando ellos cambios en el “look” de sus parejas y compras no habituales de ropa y lencería íntima. En ocasiones, ellas desaparecían por horas, resultaba difícil ubicarlas y las explicaciones posteriores nunca podían ser comprobadas. Siete de cada 10 maridos notaron que ellas comenzaron a recibir muchas llamadas perdidas en el celular y solían pasar horas en el computador o respondiendo mensajes en el celular, siempre en horarios sospechosos. Los elementos probatorios eran de variada naturaleza, incluyendo pruebas testimoniales de familiares y amistades que presenciaron situaciones comprometedoras (encuentros más allá de una simple amistad) , grabaciones, videos, fotos, comprobantes de gastos en regalos, pasajes, tickets de cines, entre muchos otros. La mayoría de las infieles, confrontadas con la evidencia, reconocían su infidelidad. En cambio los maridos infieles casi siempre niegan esas relaciones extramaritales. 

Perdonazo a infieles

Los chilenos se arrepienten poco en divorciarse por esta causal, aproximadamente un 25% del total.De cada 10 víctimas de infidelidades, 7 perdonan al infiel y sólo 3 mandan al pecador a la punta del cerro, para siempre. Considerando que la infidelidad es la causa basal de 7 de cada 10 divorcios, ¿cabe preguntarse cuantos divorcios habrían al año si no les dieran segundas oportunidades a tantos infieles?

Digamoslo así : los tribunales de familia colapsarían ipso facto.

Los celos enfermizos

De un universo de 720 consultas de chilenos desde Arica a Punta Arenas, que se contactaron entre enero y el 30 de junio de 2014 con la web www.separadosdechile.cl para solicitar información sobre el proceso de divorcio, un 61% del total correspondían a rupturas matrimoniales cuya causa basal fueron las infidelidades y un 14% por celos extremos que ocasionaron cuadros de violencia intrafamiliar sicológica y/o física. Comparando estos datos del 2014 con el analisis efectuado el 2013, observamos que la primera y mayor causa de divorcios en Chile sigue siendo la infidelidad conyugal, aun habiendo disminuído el 2014 en 6 puntos porcentuales respecto al año anterior. En contraste con la baja registrada por los engaños conyugales entre 2013 y 2014 (aunque aumentó nuevamente entre 2014 y 2016) , los celos descontrolados que desencadenan en violencia intrafamiliar, como mecanismo de desahogo o de venganza del celoso, han aumentado fuertemente en los últimos años ; entre el 2012 y 2013 , del total de quiebres matrimoniales en los que hubo agresiones sicológicas y/o físicas , los casos en que la violencia intrafamiliar fue producto de celos enfermizos subieron del 40% al 59% y el 2014 representaban casi 8 de cada 10 casos. El mayor número de consultas vinculadas a rupturas matrimoniales provocadas por celos enfermizos o celopatía que generan a la vez violencia intrafamiliar, provenían de las regiones Metropolitana, del Biobio, Valparaíso, del Maule y O´Higgins. 

La infidelidad mata

En una inédita sentencia relacionada con un femicidio ocurrido en Colombia se consideró a la infidelidad como una forma grave de maltrato psicológico. El fallo consideró que la traición insistente y pública le generaba a la víctima profundo dolor y sentimientos de tristeza, angustia e inseguridad, repercutiendo muy negativamente en su salud física y mental. Aniquila. Para colmo, suele ocurrir que al enfrentar a la pareja infiel, si el o la infiel tiene un perfil agresivo, puede reaccionar de manera brutal. El Pdte de la Asoc.Psiquiátrica de América Latina, asegura que aunque la infidelidad es una condición humana que se da con frecuencia, es una forma de maltrato, porque causa grandes heridas e intranquilidad a la víctima. En Chile, 7 de cada 10 separaciones matrimoniales se deben a esta causal y a muchos nos parece que es deber del Estado primeramente, como a la vez también es deber de los profesores y de nosotros los padres , comenzar a generar un cambio cultural en tal sentido. Parafraseando al Sernam respecto a los matones del hogar, todo aquel que es infiel a su pareja, mujer u hombre, es un maricón. Y el o la amante, es cómplice de tal canallada que tiene efectos devastadores en la víctima y sus hijos.

Santurrones descarados 

La realidad chilena sin maquillajes, es la que vemos a diario en las noticias : deslealtades, hipocresías, “errores involuntarios”, "boletas ideologicamente falsas" , mentiras, fraudes, robos, agresiones y sinverguenzuras por doquier. Chile es el gran hogar de todos, asi es que es imposible no asociar tantos descaros y actitudes reñidas con la moral y las buenas costumbres, especialmente las que ocurren en el mundo político, con lo que sucede en tantos hogares. Hace años que miles y miles de parejas y sus familias la están pasando muy mal. El infierno que se vive en cada uno de esos hogares lo esconden sus propios integrantes por vergüenza y también temor. Encubren al desleal, al infiel, al despreciable individuo que agrede a su mujer e hijos, al que exterioriza a diario su sicopatía de celos extremos con amenazas y golpes, al que consume desenfrenadamente alcohol y drogas, y lamentablemente nadie nunca se entera quien es realmente el infame y como se comporta. Lo mismo ocurre en otros ámbitos de la sociedad , pero aunque en su entorno oculten sus fechorías, a veces por conveniencia, la verdad muchas veces aflora y en el caso de los hogares y familias, de mano de las estadísticas. Año tras año hay un número cada vez mayor de quiebres matrimoniales por esas causas basales, eso es indesmentible. Le toca a la prensa descubrir las canalladas que se cometen en otras areas de la sociedad, porque no conozco otra institución que fiscalice mejor que los medios.

Etapa pre-separación matrimonial 

Aunque el promedio de duración de los matrimonios de quienes se han divorciado supera los 20 años, que es una cifra poco real dado que al calcular consideran únicamente a quienes se han divorciado y no se considera en ese universo a quienes se han separado de palabra, un analisis de 890 consultas recibidas entre el 2004 y 2014 nos arrojó datos desconocidos en lo que respecta a la duración del “periodo de crisis”, esto es entre el comienzo de los problemas conyugales, con serios y constantes conflictos acompañados de momentos de bastante tensión, y la separación de hecho propiamente tal. Independiente de la causa basal del divorcio, observamos que tal periodo abarca en promedio un 60% del tiempo de convivencia conyugal. La mayor o menor duración de ese periodo tiene directa relación con la existencia de hijos en común y la edad de los mismos.

Aumentan infidelidades con cafiches 

En el diccionario de modismos chilenos, se describe al cafiche como un personaje masculino que vive a expensas de la mujer, o sea un mantenido. Sus características : es un vago, irresponsable, mentiroso, perezoso, capaz de estafar a la mujer con tal de nunca trabajar. Estos individuos están aumentando en número y tal parece que tal alza va tomada de la mano de la cada vez mayor participación y éxito de las féminas en lo laboral. Detectan con gran habilidad mujeres que se sienten solas, con abultada cuenta corriente e interesante patrimonio y comienzan un ritual de seducción en el que son verdaderos maestros. Se quitan la careta de “santos” sólo cuando se convierten en sus amantes y de a poco le quitan hasta las ganas de vivir. Dicho esto, informamos que los divorcios por culpa de estos “pastelitos” van en aumento.

Divorcios predecibles

De acuerdo a nuestros analisis, la presencia en un matrimonio de los 5 principales conflictos que se dan en las parejas chilenas, hace predecible una inminente ruptura matrimonial y posterior divorcio.

Si existen a lo menos 3 de los siguientes 5 conflictos conyugales, el riesgo de que la pareja se separe en menos de dos años es altísima.

1) no hay sexo ni muestras de afecto o existencia de disfunciones sexuales,

2) violencia intrafamiliar sicológica o sospecha de infidelidades,

3) escaso o nulo interés de compartir con la pareja ,

4)discusiones semanales en temas recurrentes (económicos, familiares, domésticos) y

5) consumo de drogas y/o alcoholismo.

En términos estadísticos, salvo el primer conflicto, ningun otro es por sí solo suficientemente grave para las parejas chilenas como para provocar a corto o mediano plazo el quiebre irremediable de su matrimonio.

Hay excepciones, pero no es lo habitual.

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